Tomahawk: Qué Es, Por Qué Tiene Hueso y Cómo Cocinarlo
Pocos cortes generan el impacto visual del tomahawk: ese hueso largo asomando del lomo vetado lo convierte en el protagonista indiscutido de cualquier parrilla. Pero más allá de la foto, hay motivos reales para elegirlo. Acá te explicamos qué es y cómo cocinarlo para que la ocasión esté a la altura del corte.
¿Qué es el tomahawk?
El tomahawk es un lomo vetado (ribeye) que conserva el hueso de la costilla largo, sin cortar, que puede medir entre 30 y 40 cm. Concentra todo lo que hace especial al lomo vetado —marmoleo, jugosidad, sabor— con el plus del hueso, que aporta sabor durante la cocción y actúa como aislante natural.
¿Qué aporta el hueso al sabor?
El tuétano y el colágeno que rodean el hueso se derriten con el calor y perfuman la carne adyacente. Además, el hueso retrasa la cocción del lado interno, lo que ayuda a lograr una costra bien marcada por fuera sin pasar de cocción por dentro. Por eso el tomahawk agradece una cocción más pausada que un corte sin hueso del mismo grosor.
¿Cómo cocinar el tomahawk?
- Sácalo del refrigerador al menos 40 minutos antes —es una pieza gruesa y necesita atemperarse bien.
- Sazona con sal gruesa por ambos lados.
- Sella a fuego fuerte 2 a 3 minutos por lado para marcar la costra.
- Termina la cocción a fuego más suave o indirecto hasta llegar al punto deseado —por su grosor, conviene usar un termómetro de cocina.
- Deja reposar 8 a 10 minutos antes de cortar: es una pieza grande y necesita más reposo que un corte individual.
¿Cuál es el punto ideal?
Para un tomahawk, término medio (55 a 60°C al centro) es el punto que mejor aprovecha su marmoleo sin perder jugosidad. Revisa nuestra guía del punto perfecto en carne Angus para afinar la temperatura exacta.